1. EL CONCEPTO DE COMPETENCIA
·
Algunos (entre ellos Boutin y Julián, 2000)
perciben en las competencias una orientación conductista, una forma de regreso
al comportamentalismo.
·
una competencia corresponde a “un saber actuar
complejo que se apoya sobre la movilización y la utilización eficaz de una
variedad de recursos”.
·
cada competencia está esencialmente ligada a la
acción y le otorga un carácter más global
·
Una competencia no constituye una forma de
algoritmo memorizado y practicado repetidamente en vista a asegurar la perennidad
y la reproducción, sino un saber actuar muy flexible y adaptable a diversos
contextos y problemáticas
·
Al poner en funcionamiento una competencia, se
requieren recursos numerosos y variados y los conocimientos se constituyen en
una parte crucial de los recursos.
·
Le Boterf (2001) menciona con razón que “es
necesario saber hacer reglas de suspensión de la descomposición de recursos”
2. SOBRE LAS NUMEROSAS ETAPAS A FRANQUEAR
·
La
elaboración de un programa basado en el desarrollo de competencias exige que
los docentes involucrados franqueen varias etapas antes de proceder a la puesta
en funcionamiento y, sobretodo, que se aseguren que su programa respete la
lógica inherente al desarrollo de las competencias.
·
Las experiencias relativas al desarrollo de un programa
por competencias permiten proponer ocho etapas de desarrollo:
1) determinación de las competencias que componen
el programa;
2) determinación del grado de desarrollo esperado
por cada una de las competencias al término del programa de formación
3) determinación de los recursos internos
–conocimientos, actitudes, conductas- a movilizar por las competencias
4) escalamiento de las competencias en el conjunto
de la formación
5) determinación de las modalidades pedagógicas en
el conjunto del programa
6) determinación de las modalidades de evaluación
de las competencias en curso de la formación y al término de la misma
7) determinación de la organización del trabajo de docentes
y estudiantes en el marco de las diversas actividades de aprendizaje
8) establecimiento de las modalidades de
acompañamiento de los aprendizajes de los y las estudiantes.
a)
La
determinación de las competencias
v Las competencias son definidas en lugares
diferentes a los propios establecimientos.
v como las competencias ya han sido determinadas, las discusiones y los
debates que habría sido necesario tener respecto de las competencias a
seleccionar para la formación, debates que habrían inevitablemente conducido a
tomar en consideración la concepción del aprendizaje, de la enseñanza y de la
evaluación de los aprendizajes, habrían sido evitados o bien estarían
claramente ausentes.
b) Determinación del grado de desarrollo esperado al final de la formación
v Una competencia moviliza varios recursos, en particular, conocimientos,
actitudes y conductas, y, según su naturaleza, su desarrollo no concluye nunca.
v El trabajo realizado durante la primera etapa de elaboración ofrece los
indicadores operacionales que aseguran que los formadores o docentes comprendan
el desarrollo “global” esperado en sus estudiantes al término del programa de
formación.
v Por ejemplo, si existiera una competencia relacionada con la
comunicación interpersonal en un programa preuniversitario, en un programa
técnico en ingeniería mecánica y en un programa técnico en educación
especializada, es posible imaginar que, para cada programa, el umbral de
desarrollo esperado de esta competencia es bien diferente, a pesar del hecho
que se trate de la misma competencia, de la misma institución de educación y
del mismo tipo de enseñanza.
c) Determinación de los recursos internos a movilizar
v Los recursos internos corresponden a la base de conocimientos, actitudes
y comportamientos aprendidos e integrados en la memoria del sujeto, mientras
que los recursos externos se relacionan con todo lo que ofrece el medio como
apoyo para actuar: recursos humanos, materiales, tecnológicos, etc.
v Hay que precisar los aprendizajes esenciales, distinguir lo que es
central de lo que es periférico o secundario, diferenciar la exhaustividad de
la pertinencia.
v Tal operación es muy compleja porque obliga a hacer una selección en el
conjunto de los recursos y otorgar la preponderancia a algunas, dada la
duración de la formación y el grado de desarrollo esperado para cada una de las
competencias en el momento de la obtención del diploma, título o grado.
d) Escalamiento de las competencias en el conjunto de la formación
v En un contexto de formación basado en el desarrollo de competencias es
preciso respetar el principio que es necesario volver más de una vez a la
revisión de una competencia dada y teniendo en cuenta el número restringido de
competencias retenidas en un programa.
v Este orden no puede ser establecido sino sobre la base de dos criterios:
la dinámica del desarrollo de cada competencia, los lazos de complementariedad
de cada competencia con las otras competencias.
v En la presente etapa llega a ser necesario determinar indicadores
intermedios de desarrollo, los que marcan una progresión sistemática hacia el
grado de desarrollo esperado al momento de la obtención del diploma.
e) Determinación de la metodología didáctica
v Los docentes pueden estimar que ya han tomado todas las decisiones
relativas no solo al contenido de aprendizajes del programa, sino también
respecto de su evolución, todo lo cual está centrado fuertemente y de manera
continuada sobre el estudiante.
v En ese momento del proceso de elaboración conviene ocuparse de las
metodologías didácticas que serán puestas en marcha de manera que la vida del
programa y, sobre todo, los recorridos de aprendizajes de los estudiantes
logren el más alto nivel de coherencia posible entre las intenciones y las
acciones de formación.
f) Determinación de las modalidades de evaluación
v En este proceso de determinación de la evaluación la coherencia debe ser
establecida entre, por una parte, el desarrollo de las competencias y de los
recursos a movilizar como también las modalidades pedagógicas a privilegiar, y,
por la otra, las modalidades o las prácticas evaluativas.
g) Determinación de la organización del trabajo de docentes y estudiantes
v Transformaciones inducidas tanto para docentes como para estudiantes,
por la introducción de un programa por competencias.
v Teniendo en cuenta las exigencias del desarrollo en un programa de un
número limitado de competencias que movilizan un gran número de recursos de
naturaleza variada, es indispensable que los docentes trabajen regularmente en
forma colegiada y no solo para la planificaron de las situaciones de
aprendizaje.
h) Establecimiento de modalidades de acompañamiento de los aprendizajes
v En ese tipo de formación o enseñanza, no es raro observar que los docentes
que trabajan con los estudiantes, por ejemplo, durante el tercer semestre,
puedan ignorar completamente lo que los estudiantes aprendieron en los
semestres precedentes ni se preocupen de lo que deben aprender en los semestres
siguientes.
v Esta ignorancia de lo que está antes y después es inimaginable en un
programa basado en el desarrollo de competencias.
·
Estas modalidades difieren de lo previsto para la
evaluación de aprendizajes, en el sentido que en el caso del seguimiento se
trata de crear uno o varios medios por los que los estudiantes tomen conciencia
de sus aprendizajes y que puedan dar cuenta de ello a sus formadores/as, de
manera que estos últimos estén en condiciones de contribuir a sus trayectorias
de desarrollo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario