domingo, 29 de diciembre de 2013

Lectura - Desarrollo de un programa de competencias

1. EL CONCEPTO DE COMPETENCIA

·         Algunos (entre ellos Boutin y Julián, 2000) perciben en las competencias una orientación conductista, una forma de regreso al comportamentalismo.
·         una competencia corresponde a “un saber actuar complejo que se apoya sobre la movilización y la utilización eficaz de una variedad de recursos”.
·         cada competencia está esencialmente ligada a la acción y le otorga un carácter más global
·         Una competencia no constituye una forma de algoritmo memorizado y practicado repetidamente en vista a asegurar la perennidad y la reproducción, sino un saber actuar muy flexible y adaptable a diversos contextos y problemáticas
·         Al poner en funcionamiento una competencia, se requieren recursos numerosos y variados y los conocimientos se constituyen en una parte crucial de los recursos.
·         Le Boterf (2001) menciona con razón que “es necesario saber hacer reglas de suspensión de la descomposición de recursos”

2. SOBRE LAS NUMEROSAS ETAPAS A FRANQUEAR

·          La elaboración de un programa basado en el desarrollo de competencias exige que los docentes involucrados franqueen varias etapas antes de proceder a la puesta en funcionamiento y, sobretodo, que se aseguren que su programa respete la lógica inherente al desarrollo de las competencias.
·         Las experiencias relativas al desarrollo de un programa por competencias permiten proponer ocho etapas de desarrollo:
1) determinación de las competencias que componen el programa;
2) determinación del grado de desarrollo esperado por cada una de las competencias al término del programa de formación
3) determinación de los recursos internos –conocimientos, actitudes, conductas- a movilizar por las competencias
4) escalamiento de las competencias en el conjunto de la formación
5) determinación de las modalidades pedagógicas en el conjunto del programa
6) determinación de las modalidades de evaluación de las competencias en curso de la formación y al término de la misma
7) determinación de la organización del trabajo de docentes y estudiantes en el marco de las diversas actividades de aprendizaje
8) establecimiento de las modalidades de acompañamiento de los aprendizajes de los y las estudiantes.

a)     La determinación de las competencias
v  Las competencias son definidas en lugares diferentes a los propios establecimientos.
v  como las competencias ya han sido determinadas, las discusiones y los debates que habría sido necesario tener respecto de las competencias a seleccionar para la formación, debates que habrían inevitablemente conducido a tomar en consideración la concepción del aprendizaje, de la enseñanza y de la evaluación de los aprendizajes, habrían sido evitados o bien estarían claramente ausentes.

b)     Determinación del grado de desarrollo esperado al final de la formación
v  Una competencia moviliza varios recursos, en particular, conocimientos, actitudes y conductas, y, según su naturaleza, su desarrollo no concluye nunca.
v  El trabajo realizado durante la primera etapa de elaboración ofrece los indicadores operacionales que aseguran que los formadores o docentes comprendan el desarrollo “global” esperado en sus estudiantes al término del programa de formación.
v  Por ejemplo, si existiera una competencia relacionada con la comunicación interpersonal en un programa preuniversitario, en un programa técnico en ingeniería mecánica y en un programa técnico en educación especializada, es posible imaginar que, para cada programa, el umbral de desarrollo esperado de esta competencia es bien diferente, a pesar del hecho que se trate de la misma competencia, de la misma institución de educación y del mismo tipo de enseñanza.

c)      Determinación de los recursos internos a movilizar
v  Los recursos internos corresponden a la base de conocimientos, actitudes y comportamientos aprendidos e integrados en la memoria del sujeto, mientras que los recursos externos se relacionan con todo lo que ofrece el medio como apoyo para actuar: recursos humanos, materiales, tecnológicos, etc.
v  Hay que precisar los aprendizajes esenciales, distinguir lo que es central de lo que es periférico o secundario, diferenciar la exhaustividad de la pertinencia.
v  Tal operación es muy compleja porque obliga a hacer una selección en el conjunto de los recursos y otorgar la preponderancia a algunas, dada la duración de la formación y el grado de desarrollo esperado para cada una de las competencias en el momento de la obtención del diploma, título o grado.

d)     Escalamiento de las competencias en el conjunto de la formación
v  En un contexto de formación basado en el desarrollo de competencias es preciso respetar el principio que es necesario volver más de una vez a la revisión de una competencia dada y teniendo en cuenta el número restringido de competencias retenidas en un programa.
v  Este orden no puede ser establecido sino sobre la base de dos criterios: la dinámica del desarrollo de cada competencia, los lazos de complementariedad de cada competencia con las otras competencias.
v  En la presente etapa llega a ser necesario determinar indicadores intermedios de desarrollo, los que marcan una progresión sistemática hacia el grado de desarrollo esperado al momento de la obtención del diploma.

e)     Determinación de la metodología didáctica
v  Los docentes pueden estimar que ya han tomado todas las decisiones relativas no solo al contenido de aprendizajes del programa, sino también respecto de su evolución, todo lo cual está centrado fuertemente y de manera continuada sobre el estudiante.
v  En ese momento del proceso de elaboración conviene ocuparse de las metodologías didácticas que serán puestas en marcha de manera que la vida del programa y, sobre todo, los recorridos de aprendizajes de los estudiantes logren el más alto nivel de coherencia posible entre las intenciones y las acciones de formación.

f)       Determinación de las modalidades de evaluación
v  En este proceso de determinación de la evaluación la coherencia debe ser establecida entre, por una parte, el desarrollo de las competencias y de los recursos a movilizar como también las modalidades pedagógicas a privilegiar, y, por la otra, las modalidades o las prácticas evaluativas.

g)     Determinación de la organización del trabajo de docentes y estudiantes
v  Transformaciones inducidas tanto para docentes como para estudiantes, por la introducción de un programa por competencias.
v  Teniendo en cuenta las exigencias del desarrollo en un programa de un número limitado de competencias que movilizan un gran número de recursos de naturaleza variada, es indispensable que los docentes trabajen regularmente en forma colegiada y no solo para la planificaron de las situaciones de aprendizaje.

h)     Establecimiento de modalidades de acompañamiento de los aprendizajes
v  En ese tipo de formación o enseñanza, no es raro observar que los docentes que trabajan con los estudiantes, por ejemplo, durante el tercer semestre, puedan ignorar completamente lo que los estudiantes aprendieron en los semestres precedentes ni se preocupen de lo que deben aprender en los semestres siguientes.
v  Esta ignorancia de lo que está antes y después es inimaginable en un programa basado en el desarrollo de competencias.

·         Estas modalidades difieren de lo previsto para la evaluación de aprendizajes, en el sentido que en el caso del seguimiento se trata de crear uno o varios medios por los que los estudiantes tomen conciencia de sus aprendizajes y que puedan dar cuenta de ello a sus formadores/as, de manera que estos últimos estén en condiciones de contribuir a sus trayectorias de desarrollo.

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